Ver sin ojos y percibir colores invisibles para el ser humano parece una escena de ciencia ficción, pero es la promesa detrás de Blindsight, el implante cerebral que prepara Neuralink, empresa de neurotecnología cofundada por Elon Musk.
El dispositivo busca producir visión artificial en personas ciegas mediante impulsos eléctricos enviados directamente a la corteza visual, la región del cerebro encargada de procesar las imágenes.
Con ello, intentaría saltarse los ojos, la retina y el nervio óptico cuando estas estructuras sufrieron daños irreversibles.
Musk incluso sostiene que futuras versiones podrían superar la capacidad del ojo humano y detectar radiación infrarroja, ultravioleta o señales similares a las de un radar; sin embargo, Blindsight aún no demuestra su funcionamiento en seres humanos y Neuralink mantiene el proyecto dentro de la categoría de ensayo próximo, con un registro abierto para posibles participantes.
¿Qué es Blindsight de Neuralink?Blindsight de Neuralink es una prótesis visual experimental que no pretende reparar los ojos, su objetivo consiste en traducir imágenes captadas por una cámara o sensor externo en patrones de estimulación eléctrica que el cerebro pueda interpretar.
Las prótesis corticales desarrolladas hasta ahora utilizan cámaras, procesadores y electrodos colocados en la zona visual del cerebro, la estimulación genera percepciones conocidas como fosfenos, descritas como pequeños puntos, destellos o manchas luminosas que aparecen sin que la luz entre por los ojos.
Al combinar varios fosfenos, los investigadores intentan formar líneas, bordes, movimientos y figuras sencillas, y eso podría ayudar a distinguir una puerta, ubicar un objeto sobre una mesa, detectar a una persona o desplazarse con mayor seguridad, pero no equivale a recuperar la vista natural.
Neuralink informó en septiembre de 2024 que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos otorgó a Blindsight la designación de Breakthrough Device o dispositivo innovador, lo que permite una comunicación más rápida con el regulador y una revisión prioritaria durante el desarrollo.
No obstante, la distinción no representa una aprobación comercial, no confirma que el implante funcione ni autoriza su venta.
Neuralink deberá presentar evidencia clínica sobre seguridad, eficacia, duración de los componentes y posibles complicaciones antes de ofrecerlo como tratamiento.
Elon Musk: "In the next 6 to 12 months, we’ll be doing our first implants for vision, where even if somebody is completely blind, we can write directly to the visual cortex."
"Long term, you would have very high resolution and be able to see multispectral wavelengths... you… pic.twitter.com/Obyipn5cmI
Mientras eso ocurre, Elon Musk ya lo promociona, pues señaló que los primeros implantes podrían colocarse en los próximos meses.
Por ahora, la página oficial de Neuralink únicamente presenta el estudio de prótesis visual como un ensayo próximo y permite que personas interesadas se inscriban en su registro de pacientes.
¿Quién podría recuperar la visión?El mayor potencial de Blindsight estaría entre personas con ceguera profunda que conservaran funcional la corteza visual, aunque sus ojos, retina o nervios ópticos estuvieran dañados.
Entre los posibles candidatos se encontrarían pacientes que perdieron ambos ojos por un accidente, personas con lesiones irreversibles del nervio óptico y quienes padecen enfermedades para las cuales ya no existen tratamientos oftalmológicos eficaces.
Es importante mencionar que el dispositivo no serviría de la misma manera para todos los tipos de ceguera, una persona con daño grave en la corteza visual podría no responder a la estimulación porque el área que debe interpretar las señales ya no funciona adecuadamente.
Musk también afirmó que el implante podría ayudar a personas ciegas de nacimiento, siempre que conservaran intacta esa región cerebral, pero esa posibilidad no está demostrada.
Otros ensayos de prótesis visuales corticales solicitan que los participantes hayan tenido visión normal o cercana a lo normal durante sus primeros años de vida; es decir, el requisito se relaciona con la necesidad de que el cerebro haya aprendido previamente a interpretar formas, distancias, movimiento y profundidad.
Incluso si el implante logra generar destellos, una persona con ceguera congénita podría enfrentar dificultades para asociarlos con objetos del mundo real.
Esto implica que la plasticidad cerebral ofrece posibilidades, pero no garantiza que una señal eléctrica pueda convertirse automáticamente en una imagen comprensible.
El tratamiento también exigiría más que una intervención quirúrgica, los pacientes requerirían evaluaciones neurológicas, programación individual de los electrodos, rehabilitación visual, entrenamiento de movilidad y revisiones prolongadas.
Los implantes experimentales de este tipo también deben vigilar riesgos como infección, hemorragia, convulsiones, inflamación, deterioro de los electrodos o pérdida de la señal, lo que implica que la respuesta puede variar debido a que la organización de la corteza visual no es idéntica en todas las personas.
¿Superpoderes o ciencia ficción?Musk comparó la posible visión inicial de Blindsight con los gráficos de antiguos videojuegos de Atari o Nintendo, y esa descripción resulta mucho más cercana a lo que actualmente pueden ofrecer las prótesis visuales que las promesas sobre visión superior a la humana.
Los primeros usuarios podrían percibir puntos luminosos, contrastes, contornos y movimientos, es decir, reconocer rostros, leer con fluidez, distinguir colores naturales o disfrutar de una imagen panorámica requeriría una precisión que los implantes corticales todavía no alcanzan.
Expertos consultados por IEEE Spectrum consideran posible que Neuralink desarrolle una ayuda visual útil, pero advierten que el resultado difícilmente se parecerá a la visión normal.
En este caso el desafío no consiste únicamente en aumentar el número de electrodos, sino en colocarlos correctamente y conseguir que el cerebro interprete patrones complejos sin provocar daños.
La posibilidad de detectar infrarrojo, ultravioleta o señales de radar pertenece a una etapa mucho más especulativa, para lograrlo, Neuralink necesitaría sensores externos especializados, sistemas capaces de traducir esa información y un método para que el cerebro aprenda a reconocerla.
Por ello, los llamados superpoderes de Blindsight no son una capacidad probada, representan una hipótesis tecnológica sobre lo que podría ocurrir después de varias generaciones de implantes, siempre que las primeras versiones demuestren que pueden producir una percepción visual segura y útil.
Tampoco existe un precio oficial, pero como referencia, el implante retinal Argus II llegó a costar entre 115 mil y 150 mil dólares, sin incluir cirugía, capacitación ni rehabilitación prolongada.
Blindsight requeriría una operación cerebral, hospitalización, programación y seguimiento, por lo que la cifra podría ser muy alta, costar lo que en México se conoce como ‘un ojo de la cara’.