Durante años, se enfrentó a Casemiro contra Sergio Busquets. O lo que es lo mismo, la fuerza del jugador del Madrid contra la inteligencia posicional del del Barça. La capacidad de abarcar campo del brasileño contra el control del juego del español. 'Case' imponía respeto en la medular por su dureza y 'Busi' parecía jugar un segundo antes que el resto. El verdadero temor de los rivales era tener que presionar al de Badia, que los liquidaba con una simple finta o amague. Aunque los dos eran pivotes, tenían poco que ver en lo que al juego se refiere.