Cada 21 de septiembre, el calendario hace una pausa para hablar de una enfermedad que puede cambiar la vida de una persona y también la de quienes la rodean: el Alzheimer. El Día Mundial del Alzheimer busca generar conciencia, combatir el estigma y recordar que hablar de salud cerebral también es una forma de cuidarnos.
El primer Día Mundial del Alzheimer se celebró el 21 de septiembre de 1994, durante una conferencia de Alzheimer’s Disease International (ADI), con el objetivo de impulsar la conciencia sobre la enfermedad y la demencia. Desde entonces, septiembre se convirtió en un mes para informar, derribar prejuicios y promover la detección temprana.
Día Mundial del Alzheimer: 10 señales que no debes ignorar y hábitos que ayudan a cuidar tu cerebroAlzheimer: no todo es cuestión de memoriaOlvidar ocasionalmente dónde dejamos las llaves puede pasarle a cualquiera. Sin embargo, existen cambios que merecen atención, especialmente cuando empiezan a interferir con la vida cotidiana.
La Alzheimer’s Association identifica 10 señales de alerta:
Pérdida de memoria que afecta las actividades diarias.Dificultades para planificar o resolver problemas.Problemas para completar tareas conocidas.Confusión con fechas o lugares.Dificultades para interpretar imágenes o relaciones espaciales.Problemas al hablar o escribir.Perder objetos y no poder reconstruir los pasos para encontrarlos.Cambios en el juicio.Dejar de participar en actividades sociales o laborales.Modificaciones en el estado de ánimo o la personalidad.Esto no significa que una persona que presente alguno de estos cambios tenga necesariamente Alzheimer. Algunas condiciones pueden provocar problemas cognitivos y requieren una evaluación médica. Por eso, si estas señales son persistentes o interfieren con la rutina, la recomendación es consultar a un profesional y no simplemente atribuirlas al envejecimiento.
El cerebro también agradece los buenos hábitosLa buena noticia es que cuidar la salud cerebral no tiene que convertirse en una misión imposible. Las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas en julio de 2026, señalan que hasta el 45 % del riesgo de demencia podría estar relacionado con factores modificables. Esto no significa que adoptar hábitos saludables evite la enfermedad, pero sí que existen acciones que pueden contribuir a reducir o retrasar el riesgo.
¿Por dónde empezar? La OMS recomienda aumentar la actividad física, porque mover el cuerpo también forma parte del cuidado cerebral. Una alimentación saludable es otro de los pilares, junto con dejar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
El corazón y el cerebro también van de la mano. Controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto puede ayudar a disminuir el riesgo. Y hay otro aspecto que quizá no suele aparecer en las conversaciones sobre memoria: la audición. Las nuevas recomendaciones contemplan el uso de auxiliares auditivos como parte de las estrategias de reducción del riesgo.
La vida social tampoco debería quedar fuera de la receta. La OMS recomienda mantener actividades sociales y, para personas con cognición normal o deterioro cognitivo leve, contempla el entrenamiento y la estimulación cognitiva.
Incluso el aire que respiramos entra en esta conversación, ya que las nuevas directrices incorporan reducir la exposición a la contaminación atmosférica como una medida relacionada con la salud cerebral.
Cuidar el cerebro, entonces, no consiste en encontrar un truco mágico. Se trata de sumar pequeñas decisiones a lo largo de la vida: caminar, alimentarse mejor, cuidar la presión, atender la audición, mantener vínculos y consultar cuando algo cambia. Porque conocer las señales también es una forma de cuidarnos y de acompañar a quienes queremos.