Rui Borges no levantó la voz en San Mamés. Tampoco necesitó hacerlo. El 2-3 del Sporting de Lisboa ante el Athletic no solo cerró una victoria de prestigio en uno de los estadios con más carácter del continente, sino que certificó la consolidación de un entrenador que ha convertido Europa en su terreno natural. El triunfo en Bilbao selló la clasificación directa del Sporting a los octavos de la Champions League.