No ha sido precisamente un inicio idílico para el Paris Saint-Germain. Más bien irregular: una victoria, dos empates y una derrota en los primeros cuatro partidos de la 26/27. Ese único triunfo fue en Salzburgo, en la final de la Supercopa de Europa frente al Aston Villa de Unai Emery (2-1), y se tradujo en el primer trofeo de la temporada. Cuatro días después, optaba a levantar el segundo, pero una hazaña histórica del Lens hizo que el Trophée des Champions se quedase en el Bollaert-Delelis.
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