“Los niños de Chile no pueden quedar sin su primer computador en la era de la IA y más si hablamos tanto de cesantía”

Ayer nos golpeó una noticia en Chile. El proyecto de la Ley de Presupuestos para el Sector Público incluyó un tijeretazo que golpeó fuerte a la opinión pública: la eliminación de los recursos para las Becas TIC de la Junaeb, dejando en la incertidumbre histórica al programa “Yo elijo mi PC”.

Durante una década no solo he escrito de tecnología, sino que también he caminado en los pasillos de la prensa nacional chilena cubriendo crónica y política en Publimetro. Me tocó seguir de cerca incontables discusiones presupuestarias, ver pasar ministros, escuchar discursos encendidos en las comisiones del Congreso y presenciar cómo bancadas de todos los colores políticos se ponían de acuerdo —con justa razón— al defender este tipo de medidas. En los debates legislativos, la entrega de tecnología a los escolares no era vista como un gasto, sino como la inversión social más noble y transversal del Estado. Por eso hoy, sencillamente, no se entiende.

De mantenerse esta omisión en la discusión parlamentaria, 2027 se convertirá en el primer año en casi dos décadas en que cerca de 100 mil niños y niñas de 7° básico de la educación pública no recibirán su primer computador portátil con conectividad gratuita.

Becas TIC | Source : Francisco Castillo

Duele más al revisar las publicaciones en otros medios de comunicación. Por ejemplo, en publicaciones de Instagram de medios chilenos, varios de esos niños (ahora adultos) manifiestan que no sólo fue su primer computador: sino que ese equipo, los acompañó incluso en la Universidad. Para otros el hito en los primeros años fue aún mayor: fue el primer computador que existió en su hogar.

Para quienes cuadran las planillas Excel de estas medidas, un notebook escolar puede parecer un ítem prescindible dentro de un presupuesto nacional que busca contener el gasto. Se podría entender en otra época. ¿Pero hoy? Un PC es la principal herramienta del futuro. Para un estudiante en un hogar vulnerable no sólo de la capital, sino que también de las regiones del largo y extenso Chile, ese equipo no es un bien de consumo: es el único puente real para romper la brecha digital y la desigualdad de origen.

Un computador en la etapa escolar no solo sirve para hacer tareas; enseña a pensar, a programar, a investigar, a redactar y a interactuar con las herramientas que hoy mueven el mercado laboral. En la educación superior, el impacto es aún más evidente: insisto, miles de jóvenes de los primeros deciles socioeconómicos declaran haber cursado sus carreras universitarias usando ese mismo computador que la Junaeb les entregó a los 12 o 13 años. Para muchos, no hubo un “segundo PC” hasta después de titularse y conseguir su primer empleo. Quitar esa herramienta es recortar la escalera de movilidad social antes de que los estudiantes comiencen a subirla.

Este proyecto busca estudiantes TIC con proyectos de impacto social, además, hay becas completas disponibles | Source : Freepik.Una política transversal

No se trata de izquierdas o derechas, ya que tanto en los Gobiernos de Sebastian Piñera, como los de Michelle Bachelet, y el anterior gobierno, esto estaba (y se mantuvo) activo. Si solo pasa por un tema de presupuestos: ¿No habrá otro ítem que pueda reemplazar a este ahorro? ¿Tal vez se podría llamar a concurso público con menos presupuesto y buscar una alianza público-privada con computadores buenos, pero más económicos?

El argumento de la austeridad fiscal choca de frente con la realidad de las calles. Chile atraviesa cifras de desempleo persistentes, afectando con especial dureza a los jóvenes y a los trabajadores no calificados. Al mismo tiempo, los estudios de la Fundación País Digital muestran que, aunque Chile supera el 96% de hogares con acceso a internet, apenas 2 de cada 10 personas declaran poseer habilidades digitales avanzadas. Confundir “estar conectado a un smartphone para ver redes sociales” con “saber operar tecnología para trabajar” es la gran miopía del siglo XXI.

Yo elijo mi PC

Cuando se habla de IA, la miopía es mayor. Se piensa desde la llamada “picardía del chileno”: “Los niños la van a usar para hacer trampa, que usen un libro para la tarea”. En vez de pensar que esos niños están interactuando con herramientas, que querámoslo o no, cada día se están integrando más en los procesos productivos del país. Entonces, no se entiende la dualidad. Si hablamos de cesantía, si hablamos de futuro y de tecnología: ¿Cómo le vamos a quitar una herramienta vital a la generación futura?

No podemos exigirle a las nuevas generaciones que sean competitivas, que innoven o que superen las barreras del desempleo futuro si les negamos la herramienta más básica para aprender a hacerlo. Un teléfono móvil no reemplaza la arquitectura mental ni la capacidad operativa que entrega trabajar frente a un computador. La Inteligencia Artificial ya no es una promesa de ciencia ficción; es el nuevo motor de la economía global, y quienes no aprendan a usarla hoy serán los desempleados del mañana.

La paradoja de la IA en el continente

A nivel regional, el retroceso chileno resulta aún más desconcertante. Mientras en Uruguay el histórico Plan Ceibal ha sido elevado a política de Estado inamovible durante casi dos décadas —demostrando cómo la entrega de dispositivos transformó el ecosistema educativo uruguayo—, o mientras programas como Conectar Igualdad en Argentina han intentado resguardar la alfabetización digital escolar, Chile amenaza con dar un paso en falso. En gran parte de Latinoamérica, las “Becas TIC” y “Yo elijo mi PC” siempre fueron miradas como un caso de éxito institucional: una política pública técnica, predecible y con impacto medible que lograba cruzar las fronteras de la vulnerabilidad social.

Las Becas TIC entregarán USD 825 a estudiantes de carreras tecnológicas en Ecuador. | Source : cortesía

Resulta paradójico que en foros internacionales los países de América Latina discutan cómo regular la Inteligencia Artificial o cómo atraer centros de datos a la región, algo que hemos seguido de cerca en FayerWayer.com al ser un medio internacional con presencia en los distintos diarios Metro y Publimetro en el continente. ¿Y Chile?

Estamos renunciando a formar a la próxima generación de programadores, creadores de contenido, científicos e ingenieros que el continente necesita desesperadamente. Si tienes un instrumento musical en casa, es altamente probable que algún miembro de tu familia muestre interés en tocarlo. Lo mismo pasa con la tecnología.

Un smartphone con Internet, no es lo mismo que un PC

No es una corazonada: la evidencia internacional lo respalda. Organismos como la UNESCO, la CEPAL y la OCDE han demostrado reiteradamente que la sola presencia de un computador en la vivienda construye un entorno de “capital cultural digital” y aprendizaje informal. La tecnología deja de ser un objeto ajeno y se convierte en una herramienta cotidiana de exploración. A esto se le suma la evidencia de los informes de la OCDE (PISA), que demuestran cómo los estudiantes con acceso a un PC en casa —y no solo a un smartphone— logran puntajes considerablemente más altos en lógica computacional y resolución de problemas complejos. La razón es operativa: un teléfono estimula el consumo pasivo de pantallas, mientras que un computador frente a un teclado exige teclear, redactar, investigar y crear, como ya mencioné en un inicio.

Habiendo reporteado de cerca la política chilena, sé perfectamente que el presupuesto es un reflejo de prioridades. Espero que recapaciten y la discusión en el Congreso chileno, de manera transversal, esté a la altura. Estos meses se ha hablado mucho de empleabilidad y formación del capital humano mientras se apaga la pantalla del primer equipo de los niños más vulnerables del país: es una contradicción que la ciudadanía no puede pasar por alto. Nosotros, como un medio especializado y presente a nivel continental, y habiendo nacido en Chile, tampoco.

El programa “Yo elijo mi PC” no es un regalo: es un acto de equidad para que el origen de un niño no determine su capacidad de soñar, aprender y trabajar en el mundo que viene: que ya ES digital.



Fuente: https://www.fayerwayer.com/internet/2026/10/02/los-ninos-de-chile-no-pueden-quedar-sin-su-primer-computador-en-la-era-de-la-ia-y-mas-si-hablamos-tanto-de-cesantia/

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