Pocas experiencias pueden marcar tanto en el mundo del fútbol como perder una final del Mundial. El pasado 19 de julio, Argentina dejó escapar ante España la posibilidad de revalidar el trofeo más importante y proclamarse bicampeona de la Copa del Mundo. Por si el dolor en los aficionados no fuera suficiente, la hinchada de la albiceleste vio como el técnico que les había llevado en el último lustro a ganar dos Copas Américas, una Finalíssima y un Mundial dejaba bastante claro que su ciclo al frente del combinado nacional está muy cerca de llegar a su fin, o, al menos, que esa es su intención por el momento.
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